«Un placer, como siempre»: Otra visita provechosa a la Pondala, comida familiar con el indispensable roast beef, y delante un pulpo a la plancha estupendo y sus famosos crepes de centollo, otra delicia para el paladar. Comimos afuera, en la terraza, un verdadero lujo, y rematamos con su inigualable tarta de manzana (recomiendo encargarla cuando pides la mesa), el broche perfecto. No se puede pedir mas para pasar un día para recordar. Gracias a Juan y toda la familia de la Pondala.
Paco L
