Este restaurante, que cuenta ya con más de 120 años de existencia, se sitúa en una casona de piedra muy agradable que tiene varios comedores, el mejor de ellos, sin duda, es una especie de terraza cubierta al aire libre desde donde se puede comer tranquilamente contemplando un agradable jardín y disfrutando -si hay suerte- de la clemencia del tiempo asturiano.
De fogones y hombres
