«Apuesta Segura»: Nos acercamos a su carta con otro sitio alternativo en la cabeza porque nos habían hablado de precios prohibitivos, y a mí me apena pagar demasiado por un arroz, plato que no me gusta especialmente. NADA DE ESO: los precios, tan normales como en cualquier otro restaurante (no casa de comidas). La atención, desde la llegada hasta haber dejado la propina, es excelente, y hablo de todo el personal con que tratamos. Comimos en el patio interior, un lujazo en el que hasta puedes fumar. Del arroz con bugre: he de decir que me reconcilié con él y habría pagado el doble porque hasta me gustó, estaba delicioso y seco, como nos prometieron que se hacía desde hace más de cien años. Hay una bonita carta de vinos, y la camarera acertó de lleno con las características que le indiqué. Probamos de postre su tarta La Pondala, algo así como un cremoso y delicado turrón.. Probaré su fabada en invierno y su menestra la primavera que viene. Para recomendar a ciegas.
Xuanbaldo
