Como vecino del barrio, no puedo dejar de escribir sobre el restaurante mas antiguo de Gijón y uno de los mas famosos, merecidamente. El sitio precioso, aparcar no es demasiado difícil, la terraza de verano, un lujo impagable y la comida y el servicio, estupendos. En su momento, Manuel Martin Ferrand, dijo que había comido aquí el mejor roastbeef del mundo, no se si será verdad, pero no anda muy alejado, tanto la carne como el puré son excepcionales y las raciones son perfectas, ni mucho ni poco. La carta es amplia y buena, ese arroz con almejas, y entre los postres, la tarta de manzana una joya. Sobre el precio…..se paga en función de lo que te sirven, asi que no se puede uno quejar, no te lo pierdas.
Paco L
