Aunque ya he escrito sobre la Pondala, me gusta revisar las críticas efectuadas cuando ha pasado un tiempo. Pues bien, debo decir que el restaurante continúa siendo de gran calidad. Cené ´con amigos un viernes por la tarde y comí, en familia, el sabado. Y en ambas veces quedé encantado: Las croquetas de jamón, un "must" de la casa, exquisitas. El bonito, lo pedimos de tres maneras, ventresca a la plancha, al horno con tomate y en rollo, magníficamente cocinado y fresquísimo. El rosbif del sábado, tradición de la casa (ojo que se sirve sólo por encargo) de una calidad excelente. Aconsejo, en verano, comer en la terraza, fresca, pero protegida del relente. Una última observación, el sábado estaban a tope, con el maitre y dos camareros únicamente, y gracias a Juan, el Jefe de Sala, no nos eternizamos comiendo. En resumen, el mejor restaurante de Gijón para este verano.
Económico
