«Un clásico». Está en el Barrio residencial de Somió, a unos 7 euros de taxi del centro. Merece la pena comer allí, casi mejor que cenar dada la abundancia de las raciones. Es el restaurante más antiguo de Gijón, pues sirven comidas desde finales del Siglo XIX. Aunque tienen una buena carta, aconsejo dos especialidades de encargo: el salpicón de bugre (bogavante) y, sobre todo, el Rosbif con puré de patatas, una silla de ternera asada, típica comida dominical de las antiguas familias burguesas, acompañada de un delicioso puré de patata. De entrada: las croquetas de jamón. ¡Verdaderamente exquisitas!
Categoría: Opiniones
