«Un lugar distinto». La Pondala es una opción magnífica, al margen del circuito de las sidrerías y los «chigres» en Gijón. Ya de por sí está en un entorno muy agradable (barrio de Somió), y cuenta con una terraza excelente para comer/cenar… si el tiempo lo permite. El trato es correcto y profesional. Comimos lo «clásico»: salpicón de bogavante (bugre, en asturiano), crêpes de centollo y el rosbeef. Todo excelentemente bien preparado y presentado. Desde luego, es un sitio muy recomendable (no es barato), si se quiere «desengrasar» un poco del mundo sidrero.
Javier D
