¿Estás buscando sitios para comer en Gijón? Si eres un apasionado de la carne, en La Pondala te sentirás como en casa. No solo mimamos el producto desde el primer momento que entra por la puerta, sino que también nos aseguramos de que la carne que servimos a nuestros comensales sea de la más alta calidad. Y aunque disponemos de una gran variedad de platos en nuestra carta, el solomillo sigue siendo el preferido por todos.
La razón es simple: se trata de la carne más tierna y jugosa que podemos llevarnos a la boca. Sin duda, una auténtica delicia para cualquier paladar, incluso para los más exigentes, pero para poder saborearla en condiciones es importante acertar en su preparación.
Sitios para comer en Gijón un buen solomillo
Para aprovechar la carne al máximo, en La Pondala compramos el solomillo entero y nos encargamos nosotros mismos de su despiece, aunque también podemos obtener unos contundentes filetes si le pedimos al carnicero de confianza que nos los corte.
Como buen amante de este manjar, sabrás que el solomillo es la carne perfecta para asar al horno, preparar unos deliciosos medallones a la plancha o para servir el clásico rosbif. Pero en La Pondala hemos querido ir un paso más allá y utilizar esta carne para elaborar uno de nuestros platos estrella: el solomillo Wellington.
A la receta original le hemos dado nuestro propio toque, obteniendo como resultado un plato realmente sabroso que sigue admitiendo pocas comparaciones. La cara de felicidad y entusiasmo de nuestros comensales es, sin duda, un síntoma de que gusta y mucho.
Un buen solomillo rodeado de hojaldre y cocinado lentamente al horno puede ser una buena opción para cenar o comer en familia. La Pondala somos uno de los pocos restaurantes en Gijón donde uno puede degustar esta especialidad, así que, si no te quieres quedar sin tu ración, llama con antelación y haz tu reserva.
Ni poco hecha ni como la suela de un zapato
Otra manera de preparar esta carne es a la plancha. En este caso, elegimos el bistec y los medallones, los cortes de mayor grosor del solomillo. Al ser los más gruesos, existe un mayor grado de dificultad para coger el punto a la carne. Para que no nos quede poco hecha ni como la suela del zapato, esto es lo que hacemos:
1.- Sacamos la carne del frigorífico y la tenemos a temperatura ambiente antes de colocarla sobre la plancha o sobre la sartén.
2.- Nos aseguramos de que el aceite esté lo suficientemente caliente. De lo contrario, la carne quedará reblandecida y nada crujiente.
3.- Y dependiendo del grosor de la pieza, con cocinar la carne 3 minutos por cada cara es suficiente. ¡No es necesario marearla!
Lo mejor para que te hagas una idea es que vengas con la familia a probar nuestros platos. Y si eres un gourmet de la carne, no te preocupes, puedes elegir entre un montón de platos, aunque sabemos que el solomillo es lo tuyo.




