El placer de una buena comida en La Pondala no es completo si no se remata con un buen café o un aguardiente de calidad. O con las dos bebidas, según los gustos. El origen del aguardiente se remonta al principio de los tiempos y sus tipos son tantos como los ingredientes que se pueden utilizar en su elaboración. Del clásico orujo al licor de hierbas pasando por cremas o licores de miel, guindas o manzana. De los aguardientes de sidra ya hablaremos más detenidamente en otro momento.
Para definir el concepto de aguardiente lo mejor es recurrir a la definición genérica que ofrece la Real Academia Española. Así, la RAE entiende por aguardiente la “bebida espiritosa que, por destilación, se saca del vino y de otras sustancias; es alcohol diluido en agua”. Una definición tal vez demasiado simple para las sensaciones que produce en el paladar (y en la mente) un buen aguardiente. Curiosamente el origen de los destilados proviene de la cultura árabe medieval y su conexión con España. Tanto la palabra “alambique” como “alcohol” son de origen árabe. De ahí paso a paso (monasterio a monasterio) hasta la actualidad.
Lo cierto, y sobre esto no hay duda, es que una vez terminado el placer de la comida, uno de los mejores momentos de la jornada es la tertulia que se inicia entre los comensales con un buen aguardiente a mano. La amplia selección disponible en La Pondala os sorprenderá sin duda.







