La pota es un cefalópodo muy similar en la apariencia con un calamar, pero de mucha menos calidad gastronómica con un sabor y textura diferente al cefalópodo.
El calamar se caracteriza por ser de tacto suave y tamaño muy variable. En la actualidad se conocen más de 300 tipos de calamares, que difieren por la presencia de un hueso calcáreo que se denomina pluma o caña.
La pota es un cefalópodo que tiene en la parte superior unos tentáculos que pueden parecer a un pulpo en algunas preparaciones de restaurantes. Su textura es más dura y su sabor es más fuerte que el del calamar. En función de los formatos y las calidades de la pota, las diferencias en boca pueden ser muy pequeñas.
Desde el punto de vista tradicional no hay grandes diferencias entre la pota y el calamar, ya que ambos son bajos en kilocalorías y cuentan con poco contenidos en grasas y especialmente bajo en grasas saturadas. Estos cefalópodos son ricos en proteínas y en minerales como zinc, iodo, hierro y vitaminas B3.
Para diferenciar el calamar de la pota, hay que fijarse en las aletas, ya que el calamar son más grandes y ocupan casi el 60% de la longitud del cuerpo, mientras que en la pota sus aletas no llegan al 33% de su cuerpo. Otra diferencia se encuentra en el color de los calamares presentan un color más rosado en el cuerpo, mientras que la pota contiene unas manchas más oscuras.

En La Pondala podrás encontrar el plato de chipirones, una receta fuera de carta, que será aconsejada por nuestros camareros y maitres a la hora de tomar la comanda. Un plato único que hará el deleite de los comensales que se acerquen al restaurante gijonés a disfrutar de una comida tradicional asturiana.







