Gracias por la felicidad de mi marido
Volví a casa como cada año, y llevé a mi marido a conoceros, tan temerosa de que no le gustara como ilusionada por hacerlo, porque anda fastidiado de salud y quería llevarlo a un sitio especial.
No sólo le gustó, sino que dijo: «esto sí, esto sí». Comimos, volvimos a cenar, volvimos a comer al día siguiente, y no cenamos porque nos teníamos que ir.
