Hoy en día no solemos tener ningún problema para degustar una deliciosa crema de calabacín o unas exquisitas endivias gratinadas con queso y jamón durante todo el año pero, ¿acaso sabías que estas dos hortalizas alcanzan su punto de maduración en el mes de septiembre? Lo que significa que es el mejor momento del año para su consumo, ya que conservan todo su sabor y su aroma. Además, como no es necesario utilizar ningún tipo de producto químico o pesticidas, el resultado es una verdura más natural y ecológica, y eso es precisamente lo que buscamos en el Restaurante La Pondala.
¿Pero sabemos qué frutas y verduras están de temporada?
Lejos de lo que se puede pensar, es muy fácil mantener una dieta variada y equilibrada incluyendo en nuestra alimentación productos de temporada. La variedad de vegetales y de frutas que nos dan la bienvenida con la llegada del mes de septiembre es muy amplia. De hecho, hay sabores para todos los gustos.
Para que te hagas una idea, las neveras de nuestro restaurante se llenan de acelgas, alcachofas, apio, berenjenas, coliflor, col, col lombarda, escarola, pimientos y las endibias que hemos mencionado al principio. También es un buen momento para disfrutar del sabor de las calabazas, de los pepinos, de los puerros y de los repollos.
En cuanto a las frutas, no nos podemos olvidar del melocotón, de la nectarina, del melón, de la pera y de la manzana. También ocupan un lugar muy privilegiado entre nuestras preferencias las uvas, el aguacate, el mango, la granada y los higos. Y para los que ya os habéis encontrado con caquis, chirimoyas o kiwis en los estantes de los supermercados, no tengáis miedo a la hora de consumirlos, ya que empiezan a llegar las primeras unidades frescas.
Más sabor y más valor nutricional
Una de las principales ventajas de comer productos de temporada, tal y como hemos destacado al inicio de este post, es su sabor, pero la lista de beneficios no se queda ahí…
1.- Consumir frutas y verduras dentro de su ciclo natural nos aporta un número importante de nutrientes al conservar sus propiedades intactas. Hablamos de vitaminas, minerales y otros nutrientes también esenciales.
2.- ¿Sabías que también mantienen intactas sus cualidades organoéticas? Nos referimos no solo al sabor o a su aroma. Si pones en juego los sentidos de la vista y el tacto, te darás cuenta de que tanto su textura como apariencia son inmejorables.
3.- Y al no utilizarse aditivos, el medio ambiente no resulta dañado y obtenemos un alimento mucho más saludable.
La naturaleza es sabia y nos ofrece en cada estación justo lo que necesitamos. Con el frío, por ejemplo, estamos más bajos en defensas, por lo que para reforzarlas nos vendrá bien la ingesta de vitamina C, las cuales se encuentran en las naranjas, los pomelos, los kiwis… Mientras que con el verano y con la llegada del calor, lo que pide el cuerpo son más alimentos ricos en agua como la sandía o el melón.
¿Ya has tomado nota? ¡No te olvides a la hora de hacer la compra!







