Se ha convertido en un ingrediente básico en nuestra despensa por sus increíbles propiedades y por su gran capacidad para alegrar cualquier ensalada, carne o sopa. Añadiendo una cuantas gotas de este vinagre a nuestros platos conseguimos nuevos y originales sabores que los paladares más exigentes de los comensales del Restaurante La Pondala saben valorar. Pero, ¿de qué manera podemos estar seguros de consumir el auténtico vinagre de Módena?
Para reconocer un buen vinagre de Módena lo que debemos hacer es fijarnos en su sabor. Fuerte al principio, destaca por esa dulzura final y persistente que nos deja en la boca. En cuanto a su textura, esta es espesa y su color, oscuro.
Como su propio nombre indica, proviene de la ciudad de Módena, situada en la región italiana de Emilia Romaña. Por este motivo, no es de extrañar que en la etiqueta de un auténtico vinagre de Módena figure la Indicación Geográfica Protegida, una distinción exclusiva que nos asegura y confirma que el producto que estamos consumiendo procede de la provincia de Módena, al norte de Italia.
Usos del vinagre de Módena en la cocina
Lejos de lo que podemos pensar, este tipo de vinagre no solo sirve parar preparar deliciosas vinagretas, sino que por su sabor es el adecuado como acompañamiento de las carnes asadas. Los pescados y las verduras son también muy buenos amigos de este producto balsámico. Lo que muchos desconocen es lo bien que casa con los dulces y los helados. ¡Bocado divino!
Un consejo: se recomienda usarlo con moderación y añadir solamente unas pocas gotas. De lo contrario, el resultado puede no ser el esperado y estropear el plato. Con los helados, una gota puede ser suficiente y con las carnes, pescados o ensaladas, nosotros calculamos una cucharadita de café por persona. Y en el caso de utilizarlo para endulzar un plato caliente, debemos esperar a retirarlo del fuego para verterlo justo en ese preciso momento.
Propiedades del vinagre de Módena
Otro aspecto positivo de este producto balsámico es que se conserva perfectamente una vez abierto, ya que su contenido no se deteriora al entrar en contacto con el oxígeno. Eso sí, debemos conservarlo en un lugar fresco, alejado del calor y donde no haya demasiada luz. Y para evitar que los olores se mezclen, desde La Pondala aconsejamos no guardarlo cerca de otros alimentos que desprendan un fuerte olor.
¿Sabías que solo contiene unas 88 calorías por cada 100 cc? Lo que significa que no engorda, por lo que podemos incluirlo en cualquier dieta, con todo lo bueno que eso supone para nuestra salud. Rico en minerales, contiene calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio y manganeso. Además, es bajo en sodio y en grasas saturadas y nos aporta vitamina A. Por lo que su consumo es beneficioso para nuestra vista y piel.
Para los más curiosos, este vinagre se elabora con mosto cocido que, una vez conseguido, se envejece en toneles de madera, roble, castaño, cerezo, enebro y fresno. Y durante el proceso de maduración, los contenidos se van mezclando entre ellos y con otros vinagres jóvenes en toneles cada vez más pequeños para obtener como resultado final el condimento ideal en la cocina.







