Existen multitud de recetas con las que podemos elaborar deliciosos aperitivos con foie de pato como protagonista. Hablamos de uno de los productos más selectos que podemos encontrar en el mercado. Apreciado por los paladares más gourmet, el foie gras de pato se ha convertido en un imprescindible en la época navideña y es que su presencia es capaz de ennoblecer cualquier mesa.
Se trata de un producto único y fascinante que levanta verdaderas pasiones por su sabor y bondades, las cuales ya eran conocidas en la Antigüedad, por lo que no somos los primeros en disfrutar de esta delicatessen, confeccionada a base de hígado de pato o de oca, que ofrece muchas e interesantes posibilidades en la cocina.
¿Sabías que antiguamente se solía servir al final de la comida en filetes más o menos gruesos sobre un pan tostado o acompañado de lechuga? Pero el foie gras no solo se degusta encima de un canapé o de una tosta de pan. Hay mil maneras de cocinarlo y de disfrutar de su sabor y textura.
Foie gras de pato en La Pondala
El foie gras de pato es el más común y suele pesar de media entre 300 y 500 gramos. El de oca se caracteriza por un sabor más suave y una textura más cremosa. Además, suele ser algo más pesado. No hay uno mejor que otro, simplemente son diferentes.
Este exquisito manjar se ha ganado un hueco en nuestra carta y los comensales lo pueden degustar solo o como acompañamiento de un buen plato de solomillo. Dos alimentos (el solomillo y el foie) que casan a la perfección y que, al combinarlos, nos brindarán la oportunidad de disfrutar de una experiencia gastronómica sublime.

A veces, por desconocimiento o por las prisas, cometemos algunos errores ‘imperdonables’ a la hora de saborear este gran manjar. Pero si quieres sacarle el máximo partido, ten en cuenta los siguientes consejos que te ofrecemos:
1.- Primero el foie y después el pan. Nada te impide acompañar este bocado gourmet de unas rebanadas finas de pan, pero a la hora de meterlo a la boca, es preferible que comas primero el foie y después el pan. ¡Pruébalo y notarás la diferencia!
2.- Nada de untarlo. Si lo extiendes sobre el pan como si se tratase de mantequilla estropearás su textura, y la verdad que es una auténtica pena.
3.- Utiliza un cuchillo fino y afilado para cortarlo.
4.- En cuanto a la temperatura, debe comerse frío. Para consumirlo en todo su esplendor, no olvides sacarlo 10 minutos antes de la nevera.
Por lo general, se asocia este producto con la Navidad y, aunque ya no queda nada para que las calles se llenen de villancicos, no es necesario esperar tanto para degustarlo, y es que en La Pondala lo tenemos todo el año. ¡Ven a disfrutarlo!







