En nuestro restaurante de Gijón nunca nos cansamos de apostar por los productos de temporada a la hora de elaborar nuestros menús. De esta forma, conseguimos una mayor calidad en el resultado, obteniendo unos platos más ricos y sabrosos. Y en esta época del año, además de la uva, del membrillo o de la carne de caza, lo que toca es hablar de las castañas, un producto muy rico que en la cocina nos ofrece multitud de posibilidades.
¿Quién no recuerda ese inconfundible aroma que desprenden las castañas una vez asadas? Es uno de esos olores que se han quedado en nuestra memoria y que en ocasiones nos trasladan a nuestra niñez, cuando celebrábamos en el colegio el tradicional amagüestu. ¡Pero a los no tan niños también les encanta!
Consejos a la hora de comprar castañas
La verdad es que son un vicio. Una vez que empiezas… Y encima en La Pondala nos gustan de cualquier forma. Además de por su gran sabor, ¿sabías que nos aportan multitud de vitaminas y minerales? A ello hay que sumar que son bajas en calorías: 165 kilocalorías por cada 100 gramos.
Con la excusa de buscar castañas podemos aprovechar esta época del año para escaparnos y perdernos por los rincones que nos ofrece esta tierra. Otra opción es ir al mercado a por ellas. En este caso, escoge siempre las más grandes y las que tienen forma redondeada, y rechaza las más pequeñas, las planas o las que tienen pequeños agujeros (puedes encontrarte con alguna sorpresa).
Tampoco conviene guardarlas en una bolsa de plástico porque se echan a perder muy rápido. En su lugar, ponlas sobre papel en un lugar fresco y seco, donde no les pueda dar la luz ni el calor.
Saboreando el otoño
Como un pequeño ritual, antes de introducirlas al horno realizamos un pequeño corte en cada una de las castañas, y lo hacemos con un doble propósito. Por un lado, para evitar que estallen, ya que a diferencia de otros frutos secos, estas contienen una mayor cantidad de agua. Y por otro lado, para ayudar a que el calor penetre mejor, por lo que nos será más fácil quitar la piel una vez asada.
Es cierto que asadas están para chuparse los dedos, pero también las podemos comer crudas, en forme de purés o cremas, incluirlas como ingredientes en numerosos postres…
Como en nuestro restaurante en Gijón somos muy golosos, sabemos de una receta que te va a encantar… ¡Una doble mousse: de chocolate y de castañas! ¿Qué necesitas? 250 g de castañas al natural en conserva, 100 g de chocolate negro, 300 ml de leche, 350 ml de nata y 80 gr de azúcar.
El primer paso es meter la nata en el congelador alrededor de 20 minutos. Después, cuece las castañas con la leche y el azúcar otros 20 minutos. Una vez terminado, pásalas por el pasapurés. A continuación, monta unos 250 ml de nata e incorpórala a la crema de castañas que has preparado antes y mete de nuevo la mezcla en el frigorífico.
Termina rallando el chocolate y derritiéndolo en una cazuela con 1 c.c. de agua a fuego muy bajo. Cuando lo tengas listo, retíralo del fuego, añade el resto de la nata y mézclalo. A la hora de servirlo a la mesa, pon por un lado la mousse de castañas frías y por otro, la mousse de chocolate tibia.
¡No olvides contarnos qué tal te ha salido!







