¿Sabías que la ensalada es una de las comidas frías para el verano más placenteras que existen? Sobre todo, si está bien aliñada y, aunque se ha convertido en la reina de la época estival, es un error pensar que es sólo para el verano.
De los diferentes tipos de ensaladas que podemos preparar, la ensalada mixta es todo un clásico. La combinación de lechuga, tomate y cebolla es perfecta. Pero también le podemos añadir un poco de atún y huevo duro. Tal y como hacemos en La Pondala. El resultado es un plato sano, completo y riquísimo.
Empieza a apetecerte una ensalada bien fresquita para comer, ¿verdad? Una vez que tenemos la lechuga ya cortada y mezclada con el resto de ingredientes, ¿qué nos falta? El aliño: aceite, vinagre y sal. Elementos que en ocasiones pasamos por alto o que echamos a toda prisa sin darnos cuenta de que el éxito o el fracaso del plato depende directamente de ello. Un mal aliño puede destrozar todas nuestras expectativas, así que, si no quieres tener que pedir o preparar otro plato, presta atención a los siguientes consejos:
Consejos para aliñar bien una ensalada
Pensarás que no te vamos a contar nada nuevo, ya que llevas toda la vida haciéndolo, pero ¿sabrías decirnos cuál es el orden correcto que hay que seguir a la hora de aderezar una ensalada?
- Sal
- Vinagre
- Aceite
Aliñar bien una ensalada tiene más ciencia de lo que podemos pensar a priori y, en este caso, el orden de los factores sí altera el producto. Si lo hacemos al revés, es decir, si empezamos por el aceite, lo que conseguiremos será crear una película sobre los alimentos que impedirá que estos puedan absorber el resto de los ingredientes que añadamos, como la sal o el vinagre.
La sal es muy soluble en agua y penetrará sin problema en los alimentos. Por este motivo, lo ideal es empezar por ella. Después, le tocará el turno al vinagre de manzana, que se encargará de disolver los restos de sal que hemos añadido, pero ¡cuidado con la cantidad! Ya que, si nos pasamos, corremos el riesgo de ocultar el sabor de los otros elementos que componen el plato. Para solucionarlo, desde La Pondala aconsejamos añadir unas bolitas de pan al fondo de la ensalada y esperar unos minutos a que absorban el exceso de vinagre. Por último, no nos podemos olvidar del aceite.
Si no te gusta el vinagre siempre puedes sustituirlo por un chorrito de limón. ¡Le aportará un toque especial a la ensalada!
Y para evitar echar por tierra todo el trabajo previo, aconsejamos, también, esperar al último momento para aderezar la ensalada. De lo contrario, las hojas de lechuga ya no se verán tan frescas y adquirirán un aspecto un poco mustio.
Pon a prueba estos consejos y disfruta de una de las comidas más completas y demandas en verano.







